Inspiración: VIDA DE MODELO

Cómo Nace una Musa

Nuestra Musa Moderna Misty Copeland habla acerca del ballet, la belleza y sobre nunca retractarse.

Una de las cualidades más excepcionales de una ballerina es cuánta emoción puede expresar sin nunca decir una palabra. Nuestra Modern Muse Misty Copeland es admirada por el sentimiento que le pone a cada presentación, pero raras veces tenemos la oportunidad de escucharla hablar sobre la pasión que ha sido el motor de su propia vida. Ahora, gracias a una entrevista con la fotógrafa, ilustradora y autora Garance Doré para su podcast Pardon My French, nos toca un lugar en primera fila.

Sobre ser una niña callada...
Soy una de seis hermanos. Siempre me camuflajeaba con el ambiente. Todos mis hermanos tienen personalidades muy grandes y son simpáticos o jugaron deportes. Yo simplemente no hacía nada. Era la quieta y callada, y me llamaban "Ratón". ¡Silenciosa como un ratón!

Sobre cómo encontró el ballet...
A los trece años, vivíamos en un motel. Quizás esa fue la etapa más dura de mi vida hasta entonces. Yo creo que la danza fue mi escape, y lo que realmente me salvó. Yo iba al club de Niños y Niñas, que es un centro comunitario en San Pedro (California), donde crecí. Coincidentemente estaban dando clases de ballet gratis durante un mes. El maestro local de ballet que era dueño de una escuela estaba buscando estudiantes más diversos para darles una oportunidad que de otro modo no podrían tener. Así que fui una de esos estudiantes que cayó en una cancha de basquetbol para tomar clases de ballet gratis.

Sobre no haber tenido dirección al principio en la vida...
Antes de empezar a bailar, no conectaba con nada. No tenía idea de lo que quería ser. En mi casa no se hablaba de eso a menudo. No era como que: "Niños, ¿a qué universidad van a ir, o cuáles son sus planes para el futuro?" Eso no era algo que se hablara al menos conmigo, sino que se trataba de sobrevivir día con día. Así que de ese modo se empezó a formar mi personalidad, sin ningún deseo o sueño real. Cuando descubrí el movimiento, me enamoré de él. Fue lo primero con lo que conecté en la vida pero no tenía idea de que podría dedicarme a eso y tener una carrera. Cuando Cynthia Bradley, mi primera maestra de ballet, me llevó a su escuela y dijo, "Si lo deseas, tienes que comprometerte conmigo todos los días y tu vida podría ser esto; ésta podría ser tu carrera," aquélla fue la primera vez que pensé sobre mi futuro.

Sobre el control que le dio el ballet...
Creaba un movimiento lírico, innato, lo cual es muy extraño. Recuerdo que necesitaba ver cómo se veía este movimiento, y obligaba a mi hermana a prenderse los pasos para que yo pudiera verlo en alguien más. Simplemente algo en ello me causaba mucha alegría, y de nuevo esta fue la primera vez en que sentí que tenía una voz y me sentí en control y fuerte y poderosa.

Estoy completamente consciente de lo afortunada que soy de poder hacer algo con lo que conecto y que me apasiona y me encanta.

Sobre haber sido protegida como una joven ballerina...
Fui muy afortunada de que la escuela en la que fui era muy pequeña. Estaba un poco alejada de cómo era en realidad el mundo del ballet. No tenía idea de que no había muchas bailarinas afroamericanas, no tenía la menor idea. No sabía lo difícil que sería lograrlo realmente. Sólo me decían "Eres un prodigio y tu meta es entrar al American Ballet Theatre, y eso es lo que vamos a hacer." Y yo decía, "OK, esa es mi meta ahora." No tenía idea de lo que pasaban todos los bailarines, las dificultades, y que te dijeran "no" tantas veces. No experimenté eso hasta que fui adulto.

Sobre saber lo afortunada que es...
Estoy totalmente consciente de lo afortunada que soy al poder hacer algo con lo que conecto, y que me apasiona y me encanta. Sé lo raro que es poder encontrar algo así.

Sobre la belleza...
Mis cejas y la forma que tienen son lo número uno. Siento que de verdad enmarca mi rostro muy bien, y me ha costado mucho tiempo tenerlas así y en la forma adecuada.

Sobre lo que siente que significa su carrera...
No era sólo que yo fuera una bailarina. No era sólo que yo me convirtiera en una bailarina de método. Sino lo que representaba estar en este espacio en el American Ballet Theatre como una mujer afroamericana, y cómo podría cambiar el futuro de la danza para una generación entera de gente con color de piel diferente, el poder verse a través de mí y ver un futuro en el mundo del ballet.

Sobre su relación con Estée Lauder...
Cuando me encontré con Estée Lauder, fue como "¡Wow!" No siempre me la creo que voy a ser yo la persona que pueda representar a tanta gente que quizás no se siente representada en estos espacios. Ser una bailarina y no ser una actriz o supermodelo, es increíble mostrar lo que es posible y ser esta representación para estas mujeres.

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